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Homeopatía

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La homeopatía (del griego ὅμοιος, homoios, ‘similar’ y πάθος, pathos ‘sufrimiento’) es un controvertido sistema de medicina alternativa, que emplea remedios carentes de ingredientes químicamente activos. La teoría de la homeopatía fue desarrollada por el médico sajón Samuel Hahnemann (1755-1843), y se publicó en 1796. Tiene una amplia y creciente popularidad en las áreas en las que se practica, pero sus fundamentos empíricos y teóricos no son aceptados por ninguna organización científica o médica importante. La mayor parte de los científicos, epistemólogos y filósofos de la ciencia, como Mario Bunge, consideran que la homeopatía, al igual que el psicoanálisis o la astrología, es una pseudociencia.

Base teórica

La teoría de la homeopatía sostiene que los mismos síntomas que provoca una sustancia tóxica en una persona sana pueden ser curados por un remedio preparado con la misma sustancia tóxica, siguiendo el principio enunciado como similia similibus curantur (‘lo similar se cura con lo similar’).


El concepto homeopático de enfermedad difiere del de la medicina convencional: se cree que la raíz del mal es espiritual en vez de física, y que el malestar se manifiesta primero con síntomas emocionales (como ansiedad y aversiones), pasando a ser, si no se tratan a tiempo, síntomas mentales, conductuales y por último físicos. Como resume G. Weissmann,[1] para Hahnemann la enfermedad no es causada por ningún agente físico discreto, sino por la falta de armonía con la "fuerza vital", así que se preguntaba «¿Ha visto alguien alguna vez la materia de la gota o el veneno de la escrófula?», pero hace más de un siglo que Archibald Garrod demostró que el urato monosódico es «la materia de la gota», y Robert Koch que Mycobacterium tuberculosis es «el veneno de la Tuberculosis»; sin embargo para los homeópatas la gota y la tuberculosis siguen teniendo su origen en un desequilibrio del espíritu.


Remedios homeopáticos

La Materia Médica Pura es un listado de síntomas asociados a sustancias. Se redactó empíricamente mediante ensayos homeopáticos. Por ejemplo, el investigador bebe una dosis tóxica de la sustancia y anota todos los síntomas físicos, mentales, emocionales y de comportamiento que padece. La sustancia, convenientemente preparada, será empleada en adelante para tratar esos mismos síntomas. El repertorio homeopático, la Materia medica, es un listado de remedios y síntomas recopilado de esta forma, y utilizado para identificar el remedio más apropiado para cada caso. James Tyler Kent, que publicó su repertorio en 1905, recoge unos 700 remedios diferentes. En la actualidad, se usan cerca de 3.000 remedios distintos en homeopatía, de los cuales 150 se consideran de uso común.


La preparación de los remedios homeopáticos, conocida como dinamización o potenciación, consiste en una serie de diluciones seguidas de agitaciones, diez fuertes sacudidas contra un cuerpo elástico tras cada proceso de dilución. Se cree que la vigorosa agitación que sigue a cada dilución transfiere parte de la esencia espiritual de la sustancia al agua. El factor de dilución de cada etapa es, tradicionalmente de 1:10 (potencia D o X) o de 1:100 (potencia C), aunque recientemente se han realizado potencias LM (factor de dilución de 1:50.000 en cada etapa).


La elección de la potencia prescrita depende de cuán asentada esté la enfermedad diagnosticada, siendo 12 el punto de partida típico para males agudos, y 30 para males crónicos. El factor de dilución se considera mucho menos importante que el número de diluciones sucesivas. Las potencias D son, por lo general, las preferidas en Europa, mientras que las C prevalecen en los Estados Unidos e India.

El proceso de dilución

La homeopatía define la potencia de sus remedios de acuerdo al número de diluciones: cuanto más diluidos estén, más potentes son. El proceso de dilución se llama potenciación. La potencia es un número entero, de modo que cuanto más alto sea el número, la dilución es mayor. 30×, por ejemplo, está más diluido (por lo tanto, de acuerdo con la homeopatía, es más potente) que 10×. Esto contrasta con la medicina convencional y la bioquímica, que dicen que cuanto más ingrediente activo esté presente en un medicamento más fuertes serán los efectos fisiológicos (positivos y negativos).


Algunos defensores de la homeopatía creen que mientras las diluciones más bajas tienen mayor efecto fisiológico, las diluciones más altas presentan mayores efectos en el plano mental o emocional. Incluso los críticos están de acuerdo en que un mayor factor de dilución probablemente presenta ventajas a la hora de vender el preparado, puesto que asegura su inocuidad.


Gran parte de la controversia en torno a la homeopatía se centra en el mecanismo por el que supuestamente actúan estas sustancias tan diluidas. Los críticos afirman que las preparaciones homeopáticas están tan diluidas que difícilmente pueden contener alguna cantidad de la sustancia diluida, esto es, no hay moléculas de la sustancia «activa» en las diluciones más «potentes». Por otro lado, los defensores de la homeopatía dicen que el mecanismo es irrelevante, porque funciona; citan el ejemplo de la aspirina, que se ha utilizado durante años sin saber cómo actuaba. Los críticos responden que hay una diferencia fundamental entre no entender el mecanismo de una medicina probada, y no encontrar ningún mecanismo para un preparado de eficacia no probada. Mientras tanto los estudios no logran despejar la controversia, porque la ausencia de efectividad comprobable suele ser achacada por los partidarios a la supuesta inadecuación de los métodos de ensayo clínico a la homeopatía, que atendería casos únicos y no problemas parametrizables, el tipo que puede investigarse científicamente. El fracaso es completo también en intentar proponer un mecanismo de acción que concilie las afirmaciones de la homeopatía con los conocimientos actuales de física, química y biología, con los que son incompatibles.


Historia de la homeopatía

En su origen, la homeopatía fue un método de tratamiento de enfermedades ideado por el médico alemán Samuel Hahnemann (1755-1843) a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, que surgió como respuesta al sistema alopático o alopatía, que trataba a las enfermedades mediante medidas extremas, como purgantes y sangrías. Hahnemann en 1810 publicó un libro titulado Organon, donde desarrollaba y exponía toda la doctrina de la homeopatía.

No parece haber fundamento para identificar la medicina moderna con el métodos alopático, aunque algunas organizaciones médicas profesionales lo han asumido. La alopatía fue un sistema, hoy en desuso, llamado también medicina heroica, que contribuyó a crear el clima para el desarrollo de la Homeopatía. La medicina moderna, en cambio, basa su enfoque terapéutico en el método científico, por lo que su herramienta terapéutica medicamentosa es la farmacología científica, y no el criterio alopático.


La homeopatía como sistema fue refinada de modo significativo y popularizada por el estadounidense James Tyler Kent. Se basa en la teoría de que cada elemento, planta y compuesto mineral puede, si se ingiere o aplica, producir ciertos síntomas. Hahnemann creía que, diluyendo estas sustancias de un modo sistemático, alcanzaría la verdadera esencia de la sustancia. Hahnemann describió este proceso de dilución como «potenciación» (en alemán, potenziert) de la sustancia. Estas cantidades diluidas podrían usarse para tratar todos los síntomas que se sabe que producen.


Hahnemann y sus estudiantes se aproximaron a sus tratamientos de un modo holístico, lo que significa que trata el cuerpo y el espíritu como un todo, no sólo la enfermedad detectada. El propio Hahnemann permaneció largas temporadas con sus pacientes, preguntándoles no solamente por sus síntomas o enfermedades, sino también detalles sobre sus vidas cotidianas. Se dice que el modo amable de actuar de los homeópatas es una reacción a los métodos violentos de la medicina de entonces, que incluía técnicas como la sangría como algo cotidiano.


De acuerdo con los homeópatas, la medicina convencional ve los síntomas como signos de enfermedad (aunque algunos científicos actuales ven en esto una descripción simplista). Los modernos tratamientos intentan combatir la enfermedad eliminando la causa de los síntomas. Según la homeopatía, sin embargo, los síntomas son en realidad la forma que tiene el cuerpo de combatir el mal. La homeopatía enseña que esos síntomas deben ser potenciados prescribiendo un remedio en minúsculas dosis el cual, en grandes dosis, produciría los mismos síntomas que presenta el paciente. Estos remedios pretenden estimular el sistema inmunitario, colaborando en la curación.


Situación del ejercicio profesional

La homeopatía ha atraído a muchos médicos durante casi dos siglos, habiendo afirmado muchos de ellos su eficacia. Sin embargo, la homeopatía ha sido rechazada y clasificada como pseudociencia por la mayoría de los científicos y de la clase médica de los Estados Unidos y Europa Occidental, (en menor medida en Alemania y Francia) ya que consideran que sus efectos se deben únicamente al efecto placebo. No obstante, hay difundido un amplio mercado de tratamientos homeopáticos en gran parte de Europa y en algunos otros países, como la India; así, en Alemania (hasta 2003) y Francia la homeopatía y otras formas de medicina alternativa son cubiertas parcialmente por la Seguridad Social (pero en la legislación europea, a diferencia del resto de fármacos, la aprobación no depende de que hayan demostrado su eficacia en ensayos clínicos).


Reino Unido

En Gran Bretaña hay un gran desarrollo de la homeopatía hasta el punto de que cuenta con un nutrido grupo de médicos investigadores.


Francia

En el país galo el ejercicio de la Homeopatía está reservado exclusivamente a los médicos. Se estima que al menos una quinta parte de sus habitantes ha sido tratada con remedios homeopáticos, ya sea como tratamiento único o combinado con otros métodos. En Francia existen varias escuelas privadas que sostienen unos 40 centros, en los cuales se forman al año al menos cinco mil médicos. Este país además ha incluido dentro de su farmacopea una monografía titulada “Preparations Homéopathiques” que enseña acerca de los métodos para controlar y preparar medicinas homeopáticas, así como sus denominaciones farmacéuticas y niveles de dilución (o potenciación) permitidos.


Alemania

País donde nació la Homeopatía, sigue siendo dentro de Europa en donde goza de mayor aceptación tanto a nivel general como de la clase médica. También es Alemania un país donde la población manifiesta una apreciable inclinación hacia los tratamientos alternativos, o complementarios.

En este contexto, el país germano destaca por su riqueza en modos de preparación de las medicinas homeopáticas, como la "Hombapathisches Arzneibuch" (HAB) que abarca unas 400 monografías sobre medicamentos homeopáticos, además de otra parte más general dedicada a las técnicas de fabricación y control.


En la mayor parte de Europa la homeopatía no está regulada, e incluso los críticos sugieren que los homeópatas pueden causar más daño que bien para el enfermo.


Estados Unidos

En los Estados Unidos, los remedios homeopáticos están regulados por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA por sus siglas en inglés). Sin embargo, la FDA trata los preparados homeopáticos de un modo significativamente diferente a como trata a los medicamentos convencionales. Los productos homeopáticos no necesitan ser aprobados por la FDA antes de salir al mercado, no se les exige probar su seguridad, ni se les pide etiquetar sus productos con fechas de caducidad, ni son sometidos a pruebas que verifiquen sus contenidos y potencial. Las etiquetas de los productos homeopáticos, al contrario que los medicamentos convencionales, no tienen que identificar sus principios activos dado que tienen muy poca cantidad, o ninguna en absoluto. Los medicamentos que afirman tratar enfermedades graves solamente se pueden expender con prescripción facultativa, mientras que los productos homeopáticos que dicen tratar esas mismas enfermedades no tienen esta limitación.


Visión crítica

Los defensores de la medicina convencional afirman que los pacientes que confían por completo en las técnicas homeopáticas y rechazan la medicina convencional se arriesgan a abandonar los tratamientos de enfermedades fácilmente tratables, como algunos cánceres de piel, hasta que se convierten en intratables. Debe mencionarse que los medicamentos homeopáticos se venden sin control estricto. Estos productos dicen tratar el síntoma y su causa; sin embargo, no se parecen a los tratamientos de los homeópatas tradicionales. La homeopatía tradicional está más reconocida y aceptada en la Europa continental, quizá porque sus seguidores siguen mejor la tradición y el tratamiento con las fórmulas potenciadas que Hahnemann recomendó.


Los defensores y los oponentes de la homeopatía discrepan sobre si los ensayos científicos con el uso de placebos y métodos homeopáticos han sido satisfactorios. Algunos ensayos clínicos han producido resultados que avalan la homeopatía, pero los críticos sostienen que fueron fraudulentos. En 1997, la revista médica británica The Lancet publicó un meta-análisis de 89 ensayos clínicos, que dio una conclusión ambigua que sirvió para alimentar tanto a los defensores como a los detractores de la homeopatía. Pero un nuevo metaanálisis (27-8-2005) en la misma revista, esta vez de 110 trabajos primarios, contiene la inequívoca conclusión de que los efectos clínicos de la homeopatía son efectos placebo.[2]


Respecto a este metaanálisis, el Dr. Peter Fisher, del Hospital Homeopático de Londres (Royal London Homoeopathic Hospital, University College), indicó en carta a la misma revista The Lancet dudas sobre la selección de ensayos de este trabajo, del que sospecha el propósito intencionado de desacreditar a la homeopatía. Según Fisher los motivos de dicha selección no se explican en el artículo y su relevancia en la clínica homeopática actual no está clara. Los autores respondieron a estas objeciones, alegando condiciones bien explicadas para la clasificación de los 110 trabajos, incluidos los 8 del grupo especial. El trabajo se realizó dentro de un programa de evaluación por el Gobierno Suizo de la eficacia de las medicinas complementarias, que incluyó un amplio estudio observacional de 10.000 pacientes; 3.000 de ellos fueron tratados con homeopatía. Los efectos del tratamiento homeopático fueron evaluados positivamente respecto a su seguridad, que nadie suele discutir, y economía comparados con los de los tratamientos convencionales. En cuanto a la eficacia curativa, el metaanálisis de la evaluación suiza produjo resultados positivos para la fitoterapia, inconcluyentes para la medicina tradicional china, y dentro de los límites del efecto placebo para la homeopatía (Documento en pdf). En cualquier caso, los resultados de las distintas evaluaciones condujeron al gobierno suizo a interrumpir el pago por la Seguridad Social de las variantes de terapia alternativa previamente financiadas, incluida la homeopatía, por no ajustarse a los criterios requeridos de eficacia y relación coste-beneficio.


Homeopatía como negocio

La cifra de negocios del sector ha superado los 15.000 millones de dólares en Estados Unidos, y una penetración comparable se observa en países europeos. Hay además fuertes presiones para que los seguros públicos de salud sufraguen también los gastos en terapias de este tipo, motivadas por su creciente popularidad. Favorece esta opción su menor coste monetario, a pesar del precio de los medicamentos homeopáticos, desmesuradamente alto si se compara con sus costes de fabricación. Un aspecto positivo es que permiten calmar mediante un producto inocuo la apetencia de recetas por parte de una cierta clase de público, apetencia de la que derivan muy negativos efectos para la salud en forma de efectos secundarios, adicción a fármacos y otros efectos indeseables de la sobremedicación.


Falta de evidencia de su eficacia terapéutica

Muchos consideran la homeopatía como un residuo pseudocientífico de la época de la alquimia. Los resultados atribuidos a la homeopatía se pueden explicar por el efecto placebo. Afirman que los remedios homeopáticos han sido científicamente probados (en lo que se llama experimento de doble ciego para controlar el efecto placebo) muchas veces, y en unos pocos de esos estudios se han producido resultados ligeramente positivos. La mayoría de los científicos atribuyen esto a la casualidad, porque los resultados no son apenas medibles, ni los ensayos son reproducibles, y porque hay muchos más experimentos fallidos. Además, la manera en la que se desarrollan estas pruebas indica que una pequeña parte de ellas dan falsos positivos. Por lo general, los resultados están protegidos estadísticamente, pero cuando se hacen muchos experimentos, puede aparecer alguno con resultado positivo por casualidad.


Falta de consistencia lógica

Otra crítica a la homeopatía es su inconsistencia lógica. Esta teoría asume que el agua de algún modo «recuerda» las propiedades químicas de las moléculas que alguna vez estuvieron en contacto con ella. En esta práctica se diluye la solución original hasta el punto de que al final no hay moléculas de la misma, aunque afirman que el agua retiene algunas propiedades químicas de la molécula. Si fuera así, ¿cómo se obtuvo el agua pura que se usa en este proceso? El agua que los propios homeópatas usan estuvo anteriormente en contacto con otros componentes, incluso de residuos químicos, orina, metales radiactivos y venenos varios. De acuerdo con la teoría homeopática, toda el agua del mundo debería «recordar» su contacto con millones de sustancias químicas. En la práctica, dicen los científicos, el agua homeopática no recuerda absolutamente nada, excepto las propiedades de los componentes que los homeópatas dicen que contienen.


Pensamiento mágico

Aunque las afirmaciones de la homeopatía no han sido probadas científicamente, mucha gente acepta que la homeopatía se debe al pensamiento mágico. Como apunta el doctor Phillips Stevens, «muchos de los sistemas de curación complementarios o alternativos de hoy incluyen creencias mágicas, lo cual pone de manifiesto que el pensamiento basado en los principios de la cosmología y la causalidad son inmemoriales y universales. Estos principios son similares entre todas las culturas humanas, por lo que los científicos cognitivos han sugerido que son innatos en la especie humana, lo cual está siendo reforzado por la investigación científica actual... Algunos de los principios de las creencias mágicas descritos arriba son evidentes en los sistemas de creencias populares actuales. Un ejemplo claro es la homeopatía... El principio fundamental de su fundador, Samuel Hahnemann (1755-1843), similia similibus curantur, es una expresión explícita de un principio mágico».


Las sucesivas diluciones no dejan más que agua

El diluir sustancias tal como lo hace la homeopatía no debería incrementar o disminuir los efectos que la sustancia en cuestión tiene, sino que de hecho destruye por completo el agente sanador. Robert L. Park, profesor de física y director de la sede de Washington de la American Physical Society, escribió en su libro Voodoo Science: The Road from Foolishness to Fraud:


Samuel Hahnemann, el «inventor» de la homeopatía en los siglos XVIII y XIX, utilizó un proceso de dilución secuencial para preparar sus medicinas. Diluiría un extracto de alguna hierba «natural» o mineral, exactamente una parte de medicina en diez partes de agua, 1:10, agitaría la solución, y volvería a diluir de nuevo en la misma proporción, resultando una dilución total 1:100. Si lo repite una tercera vez, tenemos 1:1.000, etc. Cada dilución añadiría otro cero. Repetiría el proceso muchas veces. Así se consiguen diluciones extremas.


El límite de la dilución se alcanza cuando queda aún una sola molécula de la medicina. Más allá de este punto, no queda nada que diluir. En los remedios homeopáticos por ejemplo, una dilución de 30× es un estándar. La notación 30× indica que la sustancia fue diluida en proporción 1:10 y agitada, para después volver a repetir lo mismo hasta 30 veces. La dilución final tendría una parte de medicina por cada 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 partes de agua. Esto estaría lejos del límite de dilución. Para ser precisos, en una dilución de 30× tendrías que beber 29.803 litros de la solución para esperar encontrar sólo una molécula de la medicina.


En comparación con muchos preparados homeopáticos, incluso 30× es demasiado concentrado. El Oscillococcinum, un remedio homeopático estándar para la gripe, es un derivado del hígado de pato, pero su uso en homeopatía no amenaza a la población de patos. Su dilución estándar es de 200C. La C significa que el extracto está diluido en proporción 1:100 y deleido en 200 ocasiones. Como resultado tenemos una dilución con una molécula del extracto por cada 10400 moléculas de agua, es decir, un 1 seguido por 400 ceros. Pero sólo hay 1080 (un 1 seguido por 80 ceros) átomos en el universo entero. Una dilución 200C va mucho más allá del límite de dilución de todo el universo visible.[3]


Park afirma que Hahnemann posiblemente no sabía que estaba excediendo el límite de dilución porque no conocía el número de Avogadro, una constante física que hace posible calcular el número de moléculas que hay en una cantidad de masa de sustancia. Park explica el éxito de la homeopatía comparándolo con el uso de remedios realmente dañinos al mismo tiempo: «Los médicos seguían tratando a sus pacientes con sangrías, purgas, y frecuentes dosis de mercurio y otras sustancias tóxicas. Si las panaceas infinitamente diluidas no hacían bien, al menos tampoco hacía mal, permitiendo que las defensas naturales del paciente corrigieran el problema.»

La falacia de la satisfacción

Uno de los argumentos más utilizados en favor de la homeopatía considera la satisfacción de los usuarios como índice pragmático acerca de su eficacia. El razonamiento falaz consiste no en tener en cuenta que los no usuarios son precisamente los que han abandonado la homeopatía por ineficaz.


Para evaluar la eficacia de un medicamento es necesario siempre evaluar las curaciones frente a la administración de un placebo usando el método doble ciego. Este método permite determinar si el medicamento consigue un índice de curaciones suficientemente diferente de las curaciones espontáneas o las esperables por causa del azar. La homeopatía no ha conseguido superar las pruebas de doble ciego de forma repetible en ningún caso, como indican la gran cantidad de artículos científicos en revistas de relevancia médica (como The Lancet).



Argumentos de los partidarios de la homeopatía

La visión pragmática

Los partidarios de los tratamientos homeopáticos señalan el hecho de que la mayoría de la gente que buscan tratamientos homeopáticos están satisfechos con los resultados. También dicen que todo tratamiento que haga que el paciente mejore es válido, sin importar si entra en conflicto con el modelo actualmente aceptado de la composición molecular de la materia. La discusión sobre si el efecto placebo está implicado o no en esto se considera un asunto meramente académico.


Reconciliación con la química molecular

Recientes investigaciones indican que en ciertas situaciones cuanto más diluida está una sustancia, sus moléculas tienden a permanecer juntas[4]. Algunos quieren ver en esto una prueba que apoya las terapias homeopáticas. Sin embargo, estos datos no explican por qué las sustancias necesitan ser diluidas, sólo que deberían seguir activas tras esta preparación (aunque no en las concentraciones que requiere la homeopatía). Es más, este fenómeno no tiene conexiones con la homeopatía porque en estos casos no hay un intento de diluir la molécula. La homeopatía pretende diluir las moléculas hasta que no quede ninguna, mientras que estos experimentos siempre presentan cantidades medibles en la solución. Estos experimentos sólo investigaron las diferencias en las propiedades que las moléculas tienen cuando se agrupan en los grandes polímeros, y en menor medida en los pequeños polímeros u oligómeros.


Una investigación, publicada en el 2003[5], estaría aportando un argumento a favor de la base de esta terapia. Este estudio aseguraría que el agua tiene lo que denominaron «efecto fantasma»; comprobando que sustancias como el cloruro de litio o el cloruro de sodio (sal común) «modifican la estructura de hidrógeno del agua», después de realizarse una dilución intensiva. Con lo cual, estaría apoyando de esta forma el aparente «recuerdo del agua» frente a experiencias químicas recientes.


Estudios controlados y ensayos clínicos

Dana Ullman, en su libro de 1995 The Consumer's Guide to Homeopathy, dedica un capítulo completo a las «Evidencias científicas de la medicina homeopática». Por ejemplo, cita un estudio de 1991, que dice:


Tres profesores de medicina holandeses, ninguno de ellos homeópatas, realizaron un meta-análisis de 25 años de estudios clínicos con medicinas homeopáticas y publicaron sus resultados en la revista British Medical Journal. Este meta-análisis cubrió 107 ensayos controlados, de los cuales 81 mostraban que las medicinas homeopáticas eran efectivas, 24 determinaron que no tenían efectos, y dos no eran concluyentes.


Los profesores concluyeron: «La cantidad de resultados positivos fue una sorpresa para nosotros.»[6]


Los críticos de la homeopatía sostienen que estos resultados «positivos» (en el sentido que el término tiene en la estadística clínica) eran mínimos, no reproducibles y pobremente controlados.


Algunos médicos homeópatas achacan la falta de apoyos definitivos por parte de ensayos controlados a la ausencia de un trato médico-paciente adecuado para que el tratamiento sea correcto (un argumento que es común a la religión y a las pseudociencias y que contradice el método científico). Otros médicos homeópatas, sin embargo, creen que la investigación justifica la efectividad de la homeopatía, y Ullman afirma que la investigación clínica no necesita ser invalidada por la necesidad de un remedio a la medida del individuo. Por ejemplo, cita un artículo publicado el 10 de diciembre de 1994 en Lancet («¿Son reproducibles las pruebas en favor de la homeopatía?»), que documenta un ensayo clínico sobre el uso de remedios homeopáticos para el tratamiento del asma. También cita otros ensayos, como uno que estudiaba niños con diarrea, que fue documentado en mayo de 1994 en Pediatrics («Tratamiento de la diarrea infantil aguda con medicina homeopática: un ensayo clínico aleatorio en Nicaragua»). Esta aproximación, que pretendía realizar predicciones falsables, es más característico de la protociencia que de la pseudociencia.


De hecho, Ullman defiende que los estudios han confirmado que los remedios homeopáticos son efectivos aunque no haya un tratamiento personalizado por parte del médico. Cita dos estudios, incluyendo uno publicado en marzo de 1989, publicado en British Journal of Clinical Pharmacology, «Evaluación controlada de una preparación homeopática para el tratamiento de síndromes gripales», para defender esta postura. Los llamados «remedios combinados», en los que se mezclan varios preparados homeopáticos, se venden a menudo en los Estados Unidos, y la teoría homeopática tradicional tiende a esta aproximación, aunque Ullman cita ensayos que sugieren lo contrario.


Ullman sostiene, de hecho, que «uno sería prácticamente ciego si ignora el conjunto de datos experimentales que existen sobre las medicinas homeopáticas y niega el conjunto de experimentos de los homeópatas y de sus pacientes. Sólo se puede asumir esta ceguera como una aflicción temporal, que pronto se curará». Los científicos que examinan estos mismos datos niegan que los experimentos fueran controlados apropiadamente.


A pesar de todo, el debate continúa sobre los resultados de otros ensayos.


Notas

  1. Weissmann, G. (2006). «Homeopathy: Holmes, Hogwarts, and the Prince of Wales». Faseb J 20 (11): 1755-8.Texto completo en inglés
  2. Shang, A., Huwiler-Muntener, K., Nartey, L., Juni, P., Dorig, S., Sterne, J. A., Pewsner, D. & Egger, M. (2005). «Are the clinical effects of homoeopathy placebo effects? Comparative study of placebo-controlled trials of homoeopathy and allopathy». Lancet 366 (9487): 726-32.
  3. Robert L. Park, 2001. Ciencia o vudú. De la ingenuidad al fraude científico. Grijalbo Mondadori, Barcelona.
  4. BBC News: Fresh clue to homeopathy mystery
  5. Elsevier Science: Thermoluminescence of ultra-high dilutions of lithium chloride and sodium chloride
  6. Dana Ullman, M.P.H. The Consumer's Guide to Homeopathy


Bibliografía

  • Planer, Felix E. 1988. Superstition. Ed. revisada. Buffalo, New York: Prometheus Books.
  • Hand, Wayland D. 1980. Folk Magical Medicine and Symbolism in the West. In Magical Medicine. Berkeley: University of California Press, pp. 305-319.
  • Phillips Stevens Jr. Magical Thinking in Complementary and Alternative Medicine, Skeptical Inquirer Magazine, Nov.-Dic. 2001


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